Prostitutas abolicionistas las mejores putas

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Su modelo, basado en el principio de que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres —ellas son una abrumadora mayoría— y una muestra de desigualdad de género, se ha ido expandiendo por el mundo. La ley francesa ha vuelto a encender el debate sobre la prostitución y si esta debe regularse o abolirse. También en Noruega, con el añadido de que ese país también persigue a aquellos que hacen turismo sexual.

Otros países, como Finlandia, han apostado por un sistema híbrido: Los que defienden el modelo nórdico afirman que quien vende su cuerpo nunca lo hace libremente. Que o lo elige, sino que se ve obligada a ello. Bien por las redes de trata o explotación sexual o bien empujada por la pobreza u otro tipo de desigualdad.

Hoy, este nuevo abolicionismo se ha convertido en una parte importantísima de la política exterior sueca. Wahlberg asegura que la ley ha funcionado: Desde que entró en vigor, unas 6. Eso sí, ninguno ha entrado en prisión. No nos gusta que nos pongan en ese lugar de mujeres tontas, que no sabemos decidir qué precio ponerle a nuestra sexualidad y que el hombre viene y hace lo que quiere.

Los límites los ponemos nosotras. Obviamente hay situaciones de violencia que como movimiento de trabajadoras sexuales estamos reflejando todo el tiempo. Pero a la inversa de lo que el abolicionismo plantea sobre la prostitución como violencia hacia nuestros cuerpos, para nosotras la violencia que sufrimos viene de parte del Estado. Para el abolicionismo, toda transacción de dinero por sexo es violenta.

Solo se puede vivir la prostitución como víctima. Entonces cuando aparecemos nosotras como trabajadoras sexuales que decidimos serlo y exigimos derechos, buscan invisibilizar nuestras voces. Todas tienen que ser escuchadas. El Estado argentino entiende que todo es trata, desligitimando nuestros testimonios, creyendo que es producto de un discurso que nos dijo nuestro patrón que tenemos que decir para cuidar su negocio.

Nos redujeron como mujeres no pensantes, que somos inducidas por terceros a decir lo que tenemos que decir. Hoy por hoy no hay una diferencia entre trata, explotación laboral y trabajo sexual autónomo. Nadie pregunta si la trabajadora quiere estar ahí o no.

Se nos pone a todas en la misma bolsa, y así no se puede ayudar a quienes no quieren hacerlo. Nosotras pedimos que caso por caso se vea resuelto. Que se le puedan dar oportunidades laborales reales a esas mujeres. Pero las complejidades que hay en esta actividad quedan simplificadas en abolir o penalizar al cliente. Reconocemos que hay cierta desigualdad, no en la prostitución sino en el sistema en el que vivimos. Pero se sigue adjudicando todos los problemas sociales, culturales o económicos a la prostitución.

Podríamos decir lo mismo de la empleada doméstica, una mujer pobre que limpia la casa de alguien rico, muchas veces en malas condiciones. Ahí se pidieron derechos laborales. Las pocas mujeres que toman servicio de trabajadores sexuales lo hacen con mucha culpa.

Eso reproduce los mandatos culturales que indican que cuando la mujer siente placer siempre tiene que sentir humillación. El sexo es algo que el hombre tiene ganado para su territorio y la mujer simplemente tiene que ceder y dar placer.

El hombre parece estar obligado a reforzar su sexualidad: Esa visión moral de la sexualidad hace que mucha gente se reconozca como abolicionista apelando al "asco". El asco no es un sentimiento legítimo para decir si un trabajo debe ser reconocido como tal o no. Claramente con algunas cosas se generan diferencias. Creo que hay que traer al feminismo las voces de las verdaderas protagonistas.

Hay otras feministas que hablan de prostitución y nunca se comieron un día en cana, no saben lo que es el estigma de ser puta. Eso de decir 'esta no puede hablar pobrecita, entonces yo hablo por ellas', es una actitud paternalista, maternalista. Cuando caímos por primera vez al Encuentro de Mujeres, como lo hacen otros sindicatos, lo primero que nos dijeron es: Nos hacían un juicio de valores.

Nuestro trabajo no es indigno, indignas son las condiciones en las que trabajamos, como muchos otros sectores. Yo creo que, hoy por hoy, ser abolicionista es estar a favor de que la policía persiga a todas las mujeres que quieren ejercer el trabajo sexual bajo cualquier modalidad. Es decir, nadie puede abiertamente avalar ese delito aberrante.

Tanto Georgina como yo podemos ser consideradas víctimas de trata. De hacho, muchas veces quedan registradas compañeras como víctimas rescatadas cuando en realidad eran trabajadoras autónomas trabajando en un departamento que la policía allanó. La abolición nunca va a suceder. Las trabajadoras sexuales también queremos que la trata de personas no exista.

Ni que se le tenga que entregar parte de las ganancias a un tercero. Cuando se debatió en Suecia, la ley que penaliza a los clientes tuvo una fuerte oposición; hoy es ampliamente aceptada.

Subscribirse a la notificación de nuevos comentarios. Menos de lo que unos temen pero menos también de lo que El desarme de las FARC ha permitido que surjan temas Los dos candidatos que lideran las encuestas aseguran un Hoy se sabe que proteger el medio ambiente debe ser la JasonPier in DC La naturalización de la prostitución tiene consecuencias para el conjunto de la sociedad: Conclusión No se trata de un problema moral o pecaminoso, sino de un problema de relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres, de un problema de poder.

Que constituyan descalificaciones, ataques o insultos contra los autores o contra otros participantes del foro de comentarios. Que incluyan contenidos, enlaces o nombres de usuarios que razonablemente puedan considerarse insultantes, difamatorios o contrarios a las leyes colombianas.

Es una perspectiva que en Colombia debe abrirse paso -por lo menos en los medios- dada las proporciones "industriales" que ha tomado ese oficio de dominación machista, especialmente en el Eje Cafetero, cuyas capitales son las mayores "exportadoras" de niñas -léase Trata-, pobres a Europa en poder de los carteles de apostadores.

Los invito a leer en cronicadelquindio. No veo ninguna diferencia con un argumento fascista, excepto porque le dé un significado distinto a la dignidad o a la libertad, el problema es que ese significado no puede ser desligado de la forma de hacerlo realidad. En segundo lugar, es un argumento que hace treinta o cuarenta años llamaríamos "pequeñoburgués ". Dado que la autora es una académica con "oportunidades" , seguramente producto de su situación de clase, imagina que para todas las mujeres es un suplicio convertirse en prostitutas: Por un lado, se nota la falta de contacto con las trabajadoras sexuales, se defiende una "mujer" abstracta, tan abstracta como el ciudadano liberal en que se funda el patriarcado, partiendo del desconocimiento de ese "Otro" que es la prostituta.

Así pues, no solo se niega esa alternativa a las mujeres, sino que se impone un canon moral que es patriarcal y machista porque dice, igual que lo hace el patriarcado, qué es lo que deben hacer o no deben hacer las mujeres con sus cuerpos, que son suyos: Pero no es un razonamiento acertado pensar que penalizando la prostitución mediante una ley se va a conseguir reducir ese tipo de problemas.

Porque eso es lo que quieren las abolicionistas: Regular la vida sexual de otras mujeres. Colectivo Hetaira Menos mal que hay personas que deciden si otras son putas o no, feministas o no. Ahora que hemos conseguido que un juez no dude de ti, siendo prostituta, cuando alguien te viola, viene otra gente a poner en duda de nuevo nuestra credibilidad y el cómo nos definimos.

Intercambiamos servicios sexuales por dinero cuando trabajamos, intercambiamos placer con las parejas que decidimos tener en nuestras vidas privadas. Diana Lo que es increíble es lo imbeciles que somos las mujeres. Aun no he visto a personas de raza negra escupirle cosas así a su movimiento pro derechos civiles. El rencor, el resentimiento incomprensible que se destila en este artículo contra el movimiento social y politico que nos sacó del infierno por decirlo resumidamente es espeluznante.

A veces pienso si estas cosas no las firman tíos, de verdad. De verdad que no lo entiendo Que os guste o no, como el de los bomberos si queréis Vuestro curro comporta peligros Sobre la libertad del cuerpo y usarlo como os de la gana, nunca me pronunciare Pero sobre este odio lleno de argumentaciones falsas contra el feminismo Ellas se dejaron la vida a veces No se si para que pudierais follar o no Pero sobre todo de la dejaron para que pudiéramos estudiar, votar, heredar, salir a calle No os puedo comprender de verdad Como las del velo que se hacen las ofendidas porque decimos que no esta bien que ninguna cultura tenga rasgos de poder sexualizados Y ahora resulta que es un signo de identidad Nosotras hemos criticado los tacones altos y al cristianismo y su moral y todo lo que había que desmontar Así que como mínimo Mostrad un mínimo de respeto por las que lo hicieron posible.

Menos "feminismo sin capacidad de generar alianzas" Y menos inventar cosas Ninguna feminista os ha llamado Jamas "carne" Eso son vuestros clientes, no os despistéis. Lo que es increíble es lo imbeciles que somos las mujeres. Hippy, si es como dices: A mi lo que me deja a cuadros es el problema que tienen algunos para permitir que las mujeres hagan con su cuerpo lo que les de la gana, y si quieren abortar, que aborten, y si quieren alquilarlo por dinero, que lo hagan. La moralina de muchas feministas que se creen de izquierdas y hasta libertarias es indistinguible de la de las opusinas.

Menos mal que hay personas que deciden si otras son putas o no, feministas o no. Vosotras, las que habéis escrito eso mientras decís que no sois tan cultas, no sois feministas, no sé si seréis putas, pero feministas no. El sexo libre se comparte libremente, no puede ser una mercancía. Beatriz Gimeno - Feminicidio. España, Madrid - Hace un año que publiqué mi libro sobre la prostitución.

Pensaba que la incomprensión entre las dos partes se debía a un debate mal planteado en el que siempre terminaban imponiéndose soluciones antifeministas. Desde mi punto de vista, hay críticas fundadas que hacerle: Esperaba que el debate posterior a la publicación de mi libro me ayudase a definir mejor mi propia posición puesto que yo misma estaba llena de dudas. Durante los cuatro años que duró el estudio previo a la redacción del libro leí casi todo lo escrito sobre prostitución y después de la publicación, en este año, he dado charlas, conferencias, cursos; he escrito artículos, he participado en debates con todo tipo de personas relacionadas con la prostitución de una manera u otra.

Finalmente es verdad que el debate suscitado por la publicación del libro me ha ayudado a matizar algunas posiciones y a fijar otras, pero lo ha hecho al contrario de lo que esperaba y, en contra de lo que escribí antes de estudiar a fondo la cuestión, ahora pienso que el debate entre las posiciones regulacionistas y abolicionistas sí es irreductible y me temo que lo va a seguir siendo.

En cambio, por el lado regulacionista me he encontrado con que el argumento fuerte es un discurso insultante contra toda la que mantenga posturas contrarias. Gracias a la publicación de mi libro he tenido ocasión de conocer a muchas personas, hombres y mujeres, que desde lo que se conoce como abolicionismo, trabajan y militan en asociaciones que a su vez trabajan directamente con prostitutas.

Estos grupos trabajan activamente porque estas mujeres vean reconocidos sus derechos, uno de los cuales es prostituirse si esa es, por las razones que sean, su elección; aunque sí, se oponen a la regulación con argumentos razonables que todas las feministas deberíamos ser capaces de discutir. La imagen del abolicionismo como un sector del feminismo moralmente conservador, que pretende criminalizar a las prostitutas, que no habla con ellas ni las respeta, es una imagen interesadamente sesgada y que no es cierta.

Es cierto que existe este abolicionismo que no ha cambiado su discurso en décadas y hace un flaco favor a su causa cuando se empeña en seguir centrando el debate en la cuestión del consentimiento, si es o no un trabajo o si la prostitución es siempre violencia. Esas no son las cuestiones fundamentales, a mi entender.

Pero lo cierto es que ni las asociaciones que trabajan con prostitutas, ni muchas investigadoras o teóricas, siguen ya por ese camino. Cualquiera que haya hablado con prostitutas sabe que la prostitución puede ser elegida entre otras opciones; que dicha elección no siempre es producto de la violencia ni se mantiene con violencia, y que algunas personas que se dedican a dicha actividad la consideran su trabajo. Estas mujeres merecen respeto y el pleno disfrute de sus derechos.

Y dicho esto, ahora debemos pensar en la prostitución como institución política. Sabiendo esto vamos a debatir las consecuencias para las mujeres para las prostitutas y para las no prostitutas de la regulación, vamos a estudiar las consecuencias que ha tenido históricamente estas regulaciones, vamos a estudiar sin prejuicios las diferentes regulaciones que ya existen y también vamos a plantear alternativas a la legitimación de una institución creada por el patriarcado para contribuir a la dominación de las mujeres.

Y vamos a debatir también cómo mejorar las vidas de estas mujeres, cómo defender sus derechos, como luchar contra el estigma. La prostitución es una institución fundamental en el orden de género y, como tal, afecta a todas las mujeres por lo que como feministas es una cuestión que nos importa y nos tiene que importar.

Pero el debate, sea cual sea, tiene que hacerse con ellas, por supuesto, con las mujeres que se dedican o que se han dedicado a esta actividad.

prostitutas abolicionistas las mejores putas También en Noruega, con el añadido de que ese país también persigue a prostitutas abolicionistas las mejores putas que hacen turismo sexual. Pues al parecer sólo si éstas dicen lo que las regulacionistas quieren oír porque si son mujeres que manifiestan haber sido raptadas, violadas, torturadas, golpeadas y obligadas a prostituirse contra su voluntad, entonces el regulacionismo suele manifestar cierto desdén hacia estos testimonios; hace lo posible por minimizarlos. Es una forma de invisibilizar la violencia que ejercen y hacer aceptable a la sociedad algo que es una violación de los derechos humanos fundamentales. Ayudas integrales para las mujeres que quieran dejar prostitutas en torremolinos foro prostitutas callejeras prostitución. El Prostitutas abolicionistas las mejores putas argentino entiende que todo es trata, desligitimando nuestros testimonios, creyendo que es producto de un discurso que nos dijo nuestro patrón que tenemos que decir para cuidar su negocio. A mi lo que me deja a cuadros es el problema que tienen algunos para permitir que las mujeres hagan con su cuerpo lo que les de la gana, y si quieren abortar, que aborten, y si quieren alquilarlo por dinero, que lo hagan.