Donde hay prostitutas prostitutas trabajando en la calle

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El mundo de la prostitución es tan diverso como diversas son las personas que la ejercen. El abanico de posibilidades es enorme: Fran Lorente archivo CC. Madrid Tienen distintas religiones, procedencias, nacionalidades y diferentes niveles culturales, económicos o condiciones de trabajo, pero todas sufren un gran rechazo social por dedicarse al ejercicio de la prostitución.

La lucha por la defensa de los derechos de las prostitutas, por tanto, implica el reconocimiento de la prostitución como un trabajo y, consecuentemente, de las prostitutas como trabajadoras del sexo. Y esta idea es fundamental para acabar con el estigma y para 'normalizar' su situación en nuestra sociedad.

Son bastantes las mujeres que consideran que ejercer la prostitución es la mejor opción que tienen dentro de las posibilidades que la sociedad les ofrece. Son profesionales e intercambian sexo por dinero. Y como tales deberían poder trabajar en tranquilidad, tener la posibilidad de sindicarse, contribuir a la seguridad social, recibir pensiones, cobrar el desempleo, recibir pagas extra, disfrutar de periodos de vacaciones o de bajas maternales Todas las personas, a pesar de sus condiciones de existencia, tienen capacidad para decidir sobre sus vidas.

Muchas mujeres decidieron ser trabajadoras del sexo. Y ese motivo es suficiente. Indudablemente las condiciones laborales y de salud de este colectivo se verían mejoradas sustancialmente si la prostitución se considerase como un trabajo, un empleo. En principio a todo el mundo. En el tercero también hay una sola puerta abierta. Tiene un cartel en chino, escrito a boli en una hoja de libreta.

Pero en la puerta hay una señora colombiana que me atiende. Se conoce que es cliente habitual, porque lo reciben casi con honores de jefe de estado. Yo aprovecho la confusión y me largo. Dentro distingo hasta tres voces femeninas con acento latinoamericano. Decido no entrar; ya sé lo que me voy a encontrar.

El es otra cosa. Para empezar, en la puerta hay dos ecuatorianos que hacen de seguridad, de guías para los clientes y de recaderos para las prostitutas. Yo decido subir por las escaleras para ver qué me encuentro, pero no hay ni rastro de prostitutas agresivas. Cada piso tiene una sola puerta y hay que tocar. Pasas, se presentan y decides. Tiene 5 pisos y guardias de seguridad clandestinos en la puerta Moeh Atitar. Le digo que yo no venía a tener sexo sino a hablar.

Me dice que bueno, que algunos lo hacen. Yo le aclaro que no es sobre mis penas, sino sobre su trabajo. Se encoge de hombros y me dice que si le garantizo anonimato, no le hago fotos y le pago, que vale. Se hace llamar Helen, tiene 27 años, es paraguaya y tiene dos hijos, los dos en su país. En este edificio, al contrario de lo pasa en el , todos los burdeles son del mismo propietario , un ecuatoriano que tiene otras casas por Madrid.

Helen estuvo antes en un hotel de carretera, pero le obligaban a pagar casi euros diario por la habitación y la comida. Pero tener a los chicos de seguridad abajo da mucha tranquilidad. Algo que no pasa en el , donde el fuerte olor a rancio es uniforme en todo el edificio. El funciona desde hace unos siete u ocho años, le han dicho. Yo no llegué a verlo. Aquí no hay peleas.

A los clientes también les da mucha calma ver que hay alguien de seguridad. Pero al tratarse de un negocio soterrado y en manos de mafias, nadie va a poder reclamarlo. Aparecen a los pocos segundos llevando un carro de la compra cargado de papel higiénico para abastecer a las prostitutas de los cinco pisos. Los recaderos del llevan un carro lleno de papel higiénico para las chicas D. En la calle del Guillermo de Osma hay un par de lupanares históricos que han ido cambiando de ubicación y son poco menos que mitos en internet.

Así mismo se define él. Ahora tiene 55 y participa en algunos foros de prostitutas contando sus experiencias. Ahí es donde lo encuentro, junto a otros tres que han colaborado en la elaboración de este reportaje. Si no nos ayudamos entre nosotros, con lo mal vistos que estamos Promete un servicio gratis al que adivine el resultado del Juventus-Real Madrid. Es un sitio bien comunicado. Sólo en este trocito tenemos cinco estaciones de metro y una de Renfe.

Lo que sí que se conoce es el origen de estos lupanares en la zona. Dos hombres hacen guardia ante la puerta del del Paseo de las Delicias D.

Y no hizo nada. En ese vacío seguimos y es lo que les permite seguir desarrollando esas actividades mafiosas e ilegales", lamenta Nita García. Los vecinos recogieron firmas y se cerraron muchos de aquellos clubes, que luego volvieron a abrir pero ya como restaurantes y comercios normales".

Entre los bares y las casas particulares funcionando las 24 horas, había peleas y conflictos cada noche. Los vecinos se quejan, pero de puertas para dentro. Repasamos juntos el listado de burdeles que he recopilado y nos damos cuenta de que tal vez esté incompleto: Ese es el indicio que nos dice que dentro hay prostitución", apunta.

De todos modos, Nita García aclara que " lo que realmente nos molesta no es que una persona libremente decida ejercer la prostitución. A mí eso me da igual. Todo el mundo tiene que buscarse la vida.

Así comenzó su noviazgo y a los pocos días la invitó al cuarto que rentaba. Después se la llevó a Tenancingo, Tlaxcala, donde conoció a su nueva familia. Una familia de prosapia en la profesión: Entré con Jessi, quien no dejaba de mensajear por WhatsApp. Es lo que muchas hacen, teclean incesantemente su celular, mientras informan: Cuando entramos al hotel alcancé a ver la foto del fondo de pantalla de su celular.

Lo afirmó en tono efusivo y agregó: Y me mostró las fotos de Kevin, de cinco años de edad. En esa ciudad conoció a su padrote, quien le prometió casamiento pero en cambio la llevó a San Luis Potosí donde la obligó a prostituirse.

Un año después de irse con su padrote, Jessi resultó embarazada y a los seis meses del nacimiento de Kevin, su padrote se lo quitó y lo dejó al cuidado de sus abuelos paternos. Jessi y su proxeneta mantuvieron su peregrinar por las zonas rojas de provincia.

Por dos años vio crecer a su hijo casi exclusivamente por fotografías y videos que su padrote le llevaba o publicaba en Facebook. Pero se ganó la confianza del padre de su hijo en un operativo de la policía en Puebla. Al notarla tan en confianza le pregunto: Hay mujeres que te derrotan apenas las miras y con Rebeca sucedió: Tampoco es que crea que pudiesen conmigo, es solo que nunca temo que lo hagan ", confiesa.

Ante la cantidad de comentarios que la acusaban de generalizar, la usuaria matiza: En Titania Compañía Editorial, S. Agradecemos de antemano a todos nuestros lectores su esfuerzo y su aportación. Alma, Corazón, Vida Viajes. Las clientas femeninas son una rareza bien cotizada. Autor Miguel Sola Contacta al autor. Tiempo de lectura 5 min. Aunque no es legal, miles de españoles siguen recurriendo a los servicios de las profesionales. Seguramente se lo pensarían dos veces si escuchasen estas palabras.

Viko y Margarida son prostitutas satisfechas con su trabajo, aunque cada una de ellas lidia con "los estigmas sociales" de su profesión de un modo muy distinto. Cuando se habla de prostitución la mayoría de hombres dicen siempre lo mismo: El problema es que esas condiciones no existen. Una trabajadora sexual responde a todo tipo de preguntas sobre su ocupación.

Por Gonzalo de Diego Ramos 2. Por qué se recurre a la prostitución: Por qué la prostitución se ha convertido en un trabajo típico de clase media Por Héctor G. El abogado que dejó el bufete para hacerse escort. Y le va mejor Por Gonzalo de Diego Ramos 1.

Sólo hay un piso abierto. Pero ahora muchos han cerrado. Se disculpa porque sólo tiene una chica disponible y me pide que la vea sin compromiso. Así funciona este edificio: Sale una joven mulata adormilada, le digo que me lo pienso y que ahora le diré algo, la chica vuelve a su cuarto y yo me quedo un rato hablando con la madame.

El de Delicias, entre un bar y un bazar, abre las puertas de 9 de la mañana a 10 de la noche D. También me dice, con poca convicción, que las chicas no viven allí: También me dice que cada burdel es independiente de los otros. Yo le pregunto que por qué y ella me dice que porque así es la vida.

Que si me interesa la chica. Ya le estoy haciendo demasiadas preguntas. Salgo y subo al tercer piso. En el tercero también hay una sola puerta abierta. Tiene un cartel en chino, escrito a boli en una hoja de libreta. Pero en la puerta hay una señora colombiana que me atiende. Se conoce que es cliente habitual, porque lo reciben casi con honores de jefe de estado.

Yo aprovecho la confusión y me largo. Dentro distingo hasta tres voces femeninas con acento latinoamericano. Decido no entrar; ya sé lo que me voy a encontrar. El es otra cosa. Para empezar, en la puerta hay dos ecuatorianos que hacen de seguridad, de guías para los clientes y de recaderos para las prostitutas. Yo decido subir por las escaleras para ver qué me encuentro, pero no hay ni rastro de prostitutas agresivas.

Cada piso tiene una sola puerta y hay que tocar. Pasas, se presentan y decides. Tiene 5 pisos y guardias de seguridad clandestinos en la puerta Moeh Atitar. Le digo que yo no venía a tener sexo sino a hablar. Me dice que bueno, que algunos lo hacen. Yo le aclaro que no es sobre mis penas, sino sobre su trabajo. Se encoge de hombros y me dice que si le garantizo anonimato, no le hago fotos y le pago, que vale.

Se hace llamar Helen, tiene 27 años, es paraguaya y tiene dos hijos, los dos en su país. En este edificio, al contrario de lo pasa en el , todos los burdeles son del mismo propietario , un ecuatoriano que tiene otras casas por Madrid. Helen estuvo antes en un hotel de carretera, pero le obligaban a pagar casi euros diario por la habitación y la comida.

Pero tener a los chicos de seguridad abajo da mucha tranquilidad.

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Pasea con el aire casual de las putas de un lado a otro de la esquina. Es un sueño, pero tarde o temprano lo realizaremos. Promete un servicio gratis al que adivine el resultado del Juventus-Real Madrid. Hacen unas presentaciones un poco ceremoniosas y, tras despedirnos, me cuenta que el hombre, un sujeto mayor, la ha retirado. Marga se quedó viuda del padre de Salma hace dos años. Con ellos siempre tengo la guardia levantada. Mientras tomamos el café, Marga me cuenta que en fueron al Senado para hablar ante una comisión. Ese es el indicio que nos dice que dentro hay prostitución", apunta. Me encontraba, en fin, ante una especie de ama de casa harta de hacer camas y pendiente de su hija. En Titania Compañía Editorial, S. De todos modos, Nita García aclara que " lo que realmente nos molesta no es que una persona libremente decida ejercer la prostitución. Así funciona este edificio: